
La justicia regula la convivencia de la sociedad humana en cuanto humana, es decir, busca el respeto de los derechos personales; tal como lo afirmaba el Beato Juan Pablo II: «es principio fundamental de la existencia y de la coexistencia de los hombres, como también de las comunidades humanas, de las sociedades y de los pueblos» (Audiencia General, 8-11-1978).
Un aspecto de esta virtud atañe a las relaciones con el vecino, con el compañero, con el amigo, con el colega y, en general, con toda persona: la justicia regula las relaciones de los hombres entre sí, dando a cada uno lo que le es debido. Otra faceta de la justicia se refiere a los deberes de la sociedad en relación a lo que a cada individuo le corresponde. Por último, existe otro plano de la justicia, que regula aquello que cada individuo concreto debe a la comunidad a la que pertenece, al todo del que forma parte.
Estimado estudiante, si de verdad deseas que la justicia impere en una sociedad -ya se trate de una aldea o de la nación-, esfuérzate por hacer justos a los hombres que la componen. Comienza contigo mismo, practicando la justicia en este triple plano: con quienes te relacionas día a día, con quienes dependen de ti y dando lo que debes a la sociedad de la que formas parte.

Por: Lester Puac.
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